Volviendo a casa por navidad
Dicen que cuando uno es feliz no se sabe expresarlo con palabras, no salen . No tienen la necesidad de descubrirse porque la luz de los ojos, de la piel y de la sonrisa hablan y se expresan por si solas.
Por eso perdonen mi ausencia de estos meses. Era demasiado feliz en un país lluvioso lleno de nubes espesas recorriendo todos los días desde temprano el suelo enlodado y lleno de railes de tranvía que me separaban de mi destino con una mochila llena de partituras al hombro. Con los ojos abiertos y atentos a todas las direcciones para evitar ser arrollada por un tranvía o una bicicleta para llegar cuanto antes a un piano que no fuera el de la 4.14 o el de la 3.21.
Me he convertido en una nómada, en una mujer escapada de sus costumbres y casi hasta de su antiguo modo de vida. En una mujer que sonrie ahora las veinticuatro horas del dia porque veinticuatro motivos tiene ahora para hacerlo. En una mujer iluminada en un país sin luz.
¿qué más puedo pedir?, no tengo más que añadir.
Nunca había estudiado tanto, reído tanto, vivído y disfrutado tanto ni había tenído más motivación ni ganas para ello.
Por eso perdonen el abandono; estaba de baja por felicidad...
Miss Smile
