Puertas cerradas

Un puerta cerrada normalmente tiene una razón para estar en ese estado y casi siempre lo mejor es que así permanezca.
Una puerta,de esas con que a veces nos encontramos,de todas clases,cerradas con celo valiendonos de mil cerrojos diferentes.
Barrera infranqueable que separa un mundo de otro y que tantos secretos guarda.
Metafóricamente una puerta es la guardiana de una historia que cuidadosa y recelosa como un eunuco con su harén guarda cada coma de ella, punto y a parte, seguido o final.
Si el punto de la historia es final es probable encontrar las cerraduras oxidadas por el abandono.
Es la puerta la que sella la ruptura con algo ,del final de una etapa, de un amor, de una amistad, de un algo o de unas miserias que como trapos viejos se quisieron condenar al olvido pero que sin embargo fueron guardadas en un rincón oscuro en algún sitio escondido tras ella y cuyas llaves se arrojaron, o no ,lejos para que lo que debia ser olvidado, olvidado quedase.
Un puerta cerrada muchas veces sólo invita al curioso entrometido a ser abierta por la curiosidad de lo que oculta y del tiempo que oculto lleva.
Muchas veces ni los que cerraron la puerta ni ella mísma llevan la cuenta del tiempo que lleva clausurada.
Quizá cerraron tantas que perdieron la cuenta del motivo que se correspondia con cada cual y por lo tanto del tiempo y de la antigüedad de las telarañas.
¿Habia realmente motivos para ser tan vehementes y no dejar al menos la posibilidad de encontrar una puerta entornada ?.
De sobra están las opiniones ajenas, en realidad nada de esto importa.
Unicamente el tiempo dará la razón o no a los guardianes de la llaves.

Miss Smile

