
Nos encontramos un año más en la fiesta de todos los Santos o día de difuntos, fiesta que siempre me ha gustado quizá porque nunca la relacioné con la tradición de visitar los cementerios sino que siempre fue para mí la confirmación del otoño, del frio y la excusa para reunir a la familia materna alrededor de mis abuelos y sus buñuelos.Esos dulces redonditos,esponjosos y rellenos de distintas clases de dulce que las cuatro nietas hemos aprendido a hacer para que no se pierda la receta y la tradición de mantener esta fiesta en la familia.
Los buñuelos de viento,de los que la tradición dice que cuando comes uno sacas un alma del purgatorio, y los huesos de santo hechos con mazapán y rellenos de otros dulces que simulan el canibalismo sacro demostrando así al comer simbólicamente a los muertos que se les quiere y que no se les tiene miedo.
Otra tradición típica española de la fiesta es la de mantener lamparillas de aceite,(una por cada difunto de la familia que se recuerde),encendidas toda la noche mostrando el camino a sus almas en la oscuridad.Se supone que si al día siguiente siguen encendidas es porque el espiritu no encontró el camino y habitará en la casa hasta el año siguiente en que volverá a intentarlo.
Ésta tradición se perdió en mi familia porque mi madre de niña porque veía las lamparillas desde su cama y le daba miedo. Desde entonces no se ha recuperado esa tradición en la familia.
Es una pena que la mayor parte de nosotros no conozca muchas de nuestras propias tradiciones en esta fiesta y que en lugar de conocerlas y mantenerlas en los últimos años nos hayamos dedicado a importar fiestas extranjeras como lo es Halloween:
"Halloween, cuyo origen está en la fiesta pagana del Sammein que se celebraba la noche del 31 de octubre, en Irlanda, hace aproximadamente 2000 años. Esta fecha marcaba el fin del verano y de las cosechas. La luz y el calor dejaban ya paso al frío y a la oscuridad del invierno. Los druidas, sacerdotes de las tribus celtas, organizaban grandes fogatas y realizaban sacrificios de animales para apaciguar a los difuntos y con el propósito de rechazarlos. Los muertos el último año volvían para hablar con los vivos, poseer sus cuerpos y transitar a la otra vida. Aquellas hogueras no sólo servían para iluminar este acto sino también como camino para los del más allá pudieran saber donde se celebraba la fiesta. Hacia el año 800, el cristianismo llegó a estas tierras celtas y el Papa Bonifacio IV cambió la fiesta del Sammein por el Día de Todos los Santos. Sin embargo, la conversión no fue total y la tradición de los muertos se mantuvo, algunos historiadores mantienen que fueron los primeros irlandeses que llegaron al nuevo mundo allá por el 1846 los que llevaron consigo la fiesta de Halloween. Fue una celebración rápidamente aceptada por los norteamericanos y el cine se encargó de hacerla universal a su modo".
Halloween por tanto es una fiesta que ni nos va ni nos viene pero que hemos decidido adoptar felizmente como bobalicones sin pararnos a pensar si tiene sentido hacerlo.
¿Por qué Halloween sí y el 14 de julio no?,¿qué será lo próximo?,¿el día de acción de gracias?,tendría el mísmo sinsentido hacerlo.Lo que pasa es que Halloween sale comercialmente rentable y lo otro no y mientras miramos a otro lado y nos negamos a aceptar nuestra propia estupidez no queriendo ver el valor de nuestras propias tradiciones, dejandonos comer terreno por los intereses de algunos en que adoptemos las tradiciones de otros países, acogemos con los brazos abiertos ésta fiesta, a papá Noël en navidad,(no hemos acabado con nuestros Reyes Magos porque a todos nos conviene tener vacaciones hasta el siete de enero).
Así que puestos a seguir haciendo estupideces creo que este año le pediré los regalos a la bruja Befana que me gusta más.
Miss Smile