domingo, octubre 21, 2007

La calle


Hace unos años cerca del viaducto de Madrid pasé muchos días ,muchas horas ,muchos ratos en una calle cercana ,muy cercana a él . . .
Una de las calles que más transité y donde viví muchos momentos hasta mis dieciseis años. Después no volví a ella, no quedaba nada ni nadie allí que me hiciese volver. . . en estos años alguna vez pasé por delante y desde el autobús la veía. No necesitaba más que girar la cabeza y por unos momentos allí estaba,igual.Las mísmas tiendas, las mísmas casas ,quizá la mísma gente pero yo ya no iba por allí.
Hasta el otro día.
Anduve con un amigo por allí cerca y hablando y andando sin darme cuenta bajando por una transversal me encontré en "la calle".
Mi amigo siguió hablando pero yo ya no le escuchaba ,mis sentidos se centraban ahora en el olfato. A medida que avanzaba por la calle inicié una ruta de olores que me transportaron al pasado, a mi infancia, a mis primeros años de adolescencia. Aquí una colonia, allí el olor a madera vieja y a cañería antigua de un viejo portal demasiado conocido como para no reconocerlo. . .allá el típico olor mezclado de un mercado. . .
recordé ciertos momentos y me sentí como si de pronto volviera a tener trece años enfundada en mi viejo jersey de lana con el que me picaba el cuello y oliendo de nuevo a mi colonia de entonces,"framboise"de Yves Rocher.
Fue bonito volver,en el sentido más amplio de la palabra. Fue una salida de la realidad,un flashback interesante, casi romántico del que tardé unos minutos en recuperarme tras abandonar esa calle. La calle.
A la que no sé si volveré de nuevo algún día.

Miss Smile

sábado, octubre 20, 2007

El conductor de autobús


Era de mañana , una de esas otoñales mañanas madrileñas de luz ténue y cielos pálidos,hacía frio pero no demasiado y en la calle unos cuantos niños que con las caras aún de sueño y las marcas de las sábanas en la cara iban al colegio lentamente, mirando a sus madres y padres que los llevaban como diciendo: ¿de verdad tengo que ir?...
Yo iba tranquilamente caminando a la parada del autobús disfrutando de la vista de todo lo anterior descrito cuando de pronto vi a lo lejos que mi autobús estaba llegando...
Corrí aunque me parecía inútil;el autobús estaba muy lejos de mi y aún en el caso de haberme visto no pararía.También era mala suerte pensaba,con lo que tarda siempre este autobús que tenga que perderlo ahora. . .pero por algún extraño motivo el autobús esperó.Me esperó, subí y comprobé que era mi conductor favorito de esa línea y le agradecí la espera con el poco resuello que me quedaba.
-De nada guapa,buenos días,hacía tiempo que no te veía...
-si...
respondí mientras me sentaba, sorprendida de esa afirmación,ya que muy pocas veces cogía el autobús y solo dos veces había coincidido con ese conductor.
Sorprendida aún me dediqué a observarle.Era un señor de unos cincuenta y tantos, rellenito, con una cara de buena persona inequívoca y en sus vivos ojillos una inmensa expresión de paz, felicidad y bonachonería.
Desde el primer viaje me había llamado la atención como trataba a la gente.Como si se alegrase verdaderamente de coincidir con muchos de ellos a diario, conociendoles a muchos por el nombre, preguntando por sus familias,por sus trabajos,saludando a los transeúntes con la mano a lo largo de distintos barrios de Madrid.
Madrid,la inmensa ciudad impersonal de la que muchos se quejan era para él algo insignificante,poca cosa,un pueblo por donde él tenía el orgullo de llevarnos a todos a nuestros distintos destinos.Y lo demostraba.Más que un conductor con el autobús lleno de pasajeros parecíame un pastor protestante o un cura católico conocedor de todos,cuya cabina fuese el confesionario y que feliz guiaba a sus feligreses a sus respectivos puestos.
Me dí cuenta de que no importa la profesión, sólo lo extraordinaria que sea una persona en ella para que sea especial.
Quizá fuera mi mejor viaje.
Gracias al mejor conductor de autobús que haya conocido y que acaso conozca.


Miss Smile

domingo, octubre 07, 2007

Un nuevo otoño,un nuevo curso


De nuevo el otoño ,de nuevo un curso. Los días se hacen más cortos y anochece antes , pensaba el otro día mecida por los contínuos vaivenes del autobús mientras miraba como caían las gotas en forma de lágrimas sobre el cristal. Caía la lluvia,timída y a través de ella veía a la gente con los paraguas, los coches, el tráfico y las luces de los semáforos y los escaparates que resaltaban sobre el gris de la tarde que empezaba a estar vencida, anochecida.
De nuevo las botas, los jerseys, los paraguas, la gente enfundada en ropa y en caras y fachadas grises.
De nuevo los libros, los lápices, las clases. . .
De nuevo el conservatorio, Atocha.
Las caras nuevas, sonrientes e ingénuas de los novatos de primero, las viejas caras de los amigos y las caras de los que acabaron y que no están y que como fantasmas merodean por los pasillos en mi recuerdo. Algunas añoradas, otras indiferentes; pero todas presentes.
Empiezo a sentir el otoño, unas veces nostálgica, otras indiferente a él y a lo que me rodea, pero mirando siempre hacia adelante.

Un nuevo otoño.
Un año más.


Miss Smile

(En realidad el texto sobra, porque en este caso se cumple el dicho de que una imagen vale más que mil palabras.)
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