



"El contrabajo de
Patrick Süskind"
¿Cual es la verdadera relación que existe entre el instrumentísta de cuerda y su instrumento?
La pregunta no es simple,es casi de psicoanalísta...y si no me creen lean el genial retrato que Patrick Süskind hace de un contrabajísta cuya relación amor/odio con su contrabajo le impide llevar una vida sentimental normal porque siente que el contrabajo observa y juzga a sus posibles parejas como una amante celosa.
Es muy posible que si no conviven con uno de ellos piensen que soy una exagerada porque no hayan reparado en la peculiar relación que exíste entre ellos.
Es dificil definirla,pero de hacerlo se podría decir que es una relación materno -filial (no saben con cuanto amor limpian su instrumento,lo frotan hasta dejarlo reluciente como si del baño de un bebé se tratara...)o de índole amorosa como en el ejemplo de Süskind...
¿no se lo creen...?pongamos un ejemplo:
Si un violinísta,violísta,chelista...de una orquesta X se cayera por las escaleras llevando su instrumento encima...lo primero que miraría al levantarse sería el estado de éste, y eso sería tambien lo primero por lo que le preguntarían sus compañeros de la orquesta...
En caso de que el instrumento quedára hecho añicos el trauma del instrumentista sería grande,dando lugar a desconsolados llantos durante meses.En el caso ,aún peor, de que no pudiera repararse de nínguna manera y tuviera que comprar uno nuevo...todos sus compañeros le darían el pésame como si de un hijo perdído se tratara y al nuevo se le miraría como a un usurpador,un intruso que "no es COMO su.........."
Asi que, fijense ahora en los violinístas de la calle,los que tocan en el metro,en toda la sección de cuerda de una orquesta sinfónica y acuerdensé de lo que les digo:
Hay amores más allá de los archiconocidos(familia,amigos,parejas...),los que los miembros de una orquesta de cuerda sienten por sus respectivos instrumentos a los que consideran quizá una prolongación de sí mísmos,una parte más de su anatomía...un hijo...al que suelen llevar a todas partes...,incluso cuando no tienen que tocar.
Yo les cuento ésto, saquen ustedes ahora sus propias conclusiones.
miss Smile

5 comentarios:
Jaja, tienes toda la razón, absolutamente toda. No siempre es tan exagerado, en lo de limpiarlo y tal...las parejas hoy en día son muy dejadas, jeje. Pero hay cariño, mucho cariño, compartes con el instrumento trabajo y placer, y muchos de los momentos tensos o importantes del año. Y sin ninguna duda se siente como una prolongación del propio cuerpo.
Lo sé, estamos locos, pero así es la vida, y el amor.
Tendrias que ver con qué cariño machaca nueces mi hermana para darle brillo a su violincito...entonces entenderias a que me refiero con lo de la relación materno-filial...
yo desde luego no tengo ese tipo de relación con el piano.Asi que supongo qie si que estais un poco locos...
Lamento admitirlo, pero es verdad,
los instrumentistas de cuerda somos así.Nuestro deber una vez conseguimos dominar a nuestro instrumento(que a veces es indomable)es mimarlo, limpiarlo, y quererlo como a un novio, así lograremos tener un mejor sonido y además tocaremos una música mucho más bonita....jejeje.....
(que se sepa que la mayor parte de esto es broma);)
Está bien visto...
Siempre me han sacado de quicio esas mamás que ven a sus hijos cetrinos y malcarados como criauras angelicales; deseo tener el día de mañana la objetividad suficiente como para ser capaz de decir: "Mis hijos me parecen una maravilla, aunque reconozco que son horrorosos". Con instrumento se es algo más objetivo, dado que, nos guste o no, siempre poseen un valor material o simplemente un precio; sin embargo, es curiosa la identificación del instrumentista con su instrumento, cómo, aun comparándolo con otros objetivamente superiores, preferimos las características íntimas del nuestro, inferiores, sí, pero que nos producen un mayor placer, como a quienes una sonrisa bonita nos atrae más que un cuerpo de pasarela.
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